Alerta máxima tras ejecución de “Goyo” VENGANZA a punto de desatarce

La ejecución del legendario narcotraficante Ángel Gregorio “Goyo el de la pantera” Falero Velázquez provocó que la Policía reforzara anteanoche lavigilancia en Caimito y barrios cercanos, ante la posibilidad de que desate una cruenta venganza contra los verdugos del delincuente a quien por unas tres décadas se le atribuyó el control de puntos de drogas en esa comunidad.

El coronel Juan Cáceres, comandante del área policíaca de San Juan, señaló que se mantendrán en Caimito distintos servicios de prevención e investigación, tanto de la Uniformada como de la rama investigativa. No descartó versiones de que los sicarios podrían ser de Caimito, aunque hasta la tarde de ayer las autoridades no tenían sospechosos.

Cáceres señaló que en 1992, cuando trabajó como sargento en Caimito, ya se conocía que “Goyo”, además de ser gallero, estaba activo en el trasiego de drogas. Aunque en muchas ocasiones se le señalaba como el autor de las ejecuciones de sus competidores, nunca la Policía pudo acusarlo de asesinato alguno.

Las versiones bajo investigación apuntan a que posiblemente fueron cuatro los verdugos que vestían ropas oscuras y que lo esperaron en la oscuridad a pasos del gallerín en el camino Los Bigios, a donde acudía para atender sus gallos de pelea.

Cuando salió del gallerín a las 9:00 p.m. del martes, “Goyo” abordó su guagua Jeep Laredo y cuando arrancó comenzaron los disparos. Según la Policía, como evidencia del ataque se levantaron 175 casquillos, de los cuales 73 son de proyectiles 9mm, 55 de rifle de asalto AR-15, 33 de proyectiles usados por los fusiles AK-47 y 14 de un arma calibre .40.

“Goyo”, quien tenía 61 años, recibió una cantidad indeterminada de disparos por la espalda y murió en el acto. Tenía en su poder una pistola calibre .40 alterada para disparar de forma automática, la que no tuvo oportunidad de usar, y $1,400 en efectivo. Su acompañante Wilmer Lozada, quien iba en el asiento delantero del pasajero, se tiró de la guagua y se internó en los matorrales, sufriendo laceraciones en las nalgas.

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