Piden orden contra Héctor O’Neill

Renuncia Héctor O'Neill

El recurso presentado en el Tribunal federal es a los efectos que Héctor O’Neill García deponga en el caso que se sigue contra su hijo Héctor O’Neill Rosa por supuesto acoso sexual.

La exasesora legal del municipio de Guaynabo, Inés María Jelú Iravedra, quien demandó en el Tribunal federal a Héctor O’Neill Rosa, hijo del alcalde de ese pueblo, por acoso sexual, solicitó a la jueza presidenta, Aida Delgado, que ordene de forma inmediata la deposición del exejecutivo Héctor O’Neill García en relación a este caso.

En una moción radicada, los abogados José Quetglas y Pedro Vázquez III argumentan que su representada ha agotado todos los mecanismos disponibles con el ayuntamiento, previo a pedir la intervención de la corte para que esta asegure la comparecencia del exfuncionario.

Exponen que el exalcalde canceló su deposición en varias ocasiones.

Argumentan que O’Neill García instituyó una política no escrita en el municipio de aceptar que supervisores y otros empleados sostuvieran relaciones sexuales con las trabajadoras del ayuntamiento, a cambio de que estas recibieran un mejor trato.

Afirman que el exalcalde fomentó este tipo de conducta al sostener relaciones íntimas consensuales con varias subordinadas y que O’Neill Rosa siguió el ejemplo de su padre.

Patrón de acoso sexual

“El descubrimiento de prueba de este caso ha confirmado que esta era una práctica generalizada y que varias féminas que rehusaron someterse a las misma y se querellaron por acoso sexual, fueron objeto de represalias”, expresa la moción.

Plantean que luego de que Jelú Iravedra presentó su renuncia al municipio por las intolerables condiciones y circunstancias de empleo, fue el mismo exalcalde que le respondió por escrito, indicando que no aceptaba la dimisión, por lo que el status de empleo de la demandante se mantuvo en un limbo durante nueve meses.

“Indudablemente, O’Neill García posee información relevante sobre los reclamos de acoso sexual y represalias. Jelú Iravedra afirma que el municipio identificó a O’Neill García como la persona que tiene información de descubrimiento de prueba”, señala el documento legal.

Comenta que, además del exalcalde, hay otras 18 personas con información relevante para el descubrimiento de prueba.

Que sea por “subpoena”

Por su parte, los abogados del ayuntamiento, Luis Pérez Giusti y Mariel Haack, respondieron en otra moción que no tienen objeción que se ordene la comparecencia del exalcalde mediante “subpoena” y no de forma obligatoria.

Afirman que ante los eventos que rodean posibles acusaciones contra O’Neill García y su eventual renuncia, fue “imposible” que se le tomara deposición en las fechas que habían sido coordinadas anteriormente.

Rechazaron que haya habido mala fe por parte del municipio y de sus abogados para entorpecer la deposición de O’Neill García.

Exponen que el exalcalde es objeto de investigación criminal, por lo que anticipan que este podría invocar su derecho a acogerse a la quinta enmienda.

El 31 de marzo de 2016, Jelú Iravedra demandó en el Tribunal federal a O’Neill Rosa por supuestamente incurrir en un patrón de hostigamiento que incluye contacto físico no consentido, explícitas invitaciones a sostener relaciones sexuales, persecución y acecho, con llamadas a todas horas, que provocaron un ambiente de trabajo abusivo y hostil.

Le atribuyen amenazas

La demanda señala que O’Neill Rosa, le decía a la demandante que si no se sometía a us avances sexuales, iba a buscar que la despidieran, porque él influía en las decisiones de empleo tomadas por su padre.

La demandante alega que el ayuntamiento sabía de este patrón de conducta ilegal y que falló en tomar las acciones correctivas y apropiadas.

De igual forma, alega que el municipio incurrió en un patrón de represalias.

Jelú Iravedra trabajó como abogada en la división legal del ayuntamiento desde el 15 de julio de 2012 hasta el 15 de julio de 2015.

Se alega que durante el primer mes de empleo, O’Neill Rosa se apareció a la oficina de la perjudicada y, al saludarla, la abrazó, frotándole sus genitales, le agarró las nalgas y le acarició los senos. Mientras hacía eso, le dijo que le gustaba mucho y que lo excitaba. La demandante le respondió que la dejara en paz, que no tenía interés en él y que no quería que él la afectara en su trabajo.

“Sería ventaja… tenerlo feliz”

“O’Neill Rosa le respondió que era lo contrario, que todas las empleadas mujeres que trabajaban allí tenían que estar disponibles para él y tenían su confianza y que sería una ventaja para ella tenerlo feliz porque nadie más la iba a tocar allí y que le iba a conseguir muchos beneficios de empleo”, reza la demanda.

Asimismo, indica que este evento se repetía hasta cinco veces al mes. En una de las ocasiones O’Neill Rosa se apareció a la oficina de Jelú Iravedra y, tras abrazarla y tocarla, introdujo su mano en la ropa interior de la demandante y le tocó su área genital

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