Los culebrenses se preparan para azote de Irma con recuerdos de Hugo

Wanda Arizmendi, quien hacía compra en el colmado Milkas acompañada de sus dos hijas, no podía evitar el recuerdo del huracán Hugo y de otros fenómenos que han azotado su comunidad. (horizontal-x3)

Wanda Arizmendi, quien hacía compra en el colmado Milkas acompañada de sus dos hijas, no podía evitar el recuerdo del huracán Hugo y de otros fenómenos que han azotado su comunidad.

Culebra- Hasta el mediodía de hoy, apenas se sentía alguna brisa y pocas nubes pasaban sobre esta isla municipio.

Pero los recuerdos del paso del huracán Hugo en 1989  – todavía frescos en la memoria para algunos – y las noticias que de que el ciclón Irma ya es categoría cinco aumentaba la tensión entre los culebrenses.

En el colmado de Milkas todavía se podía encontrar de todo hasta el mediodía, menos el agua de azar.

“Es un tranquilizante que la gente en estas ocasiones la gente toman para tener los nervios más calmados”, dijo Héctor Cruz, dueño del local. “Se acabó por completo.

Precisamente, ante la magnitud del huracán, no sólo la salud física, sino también emocional de los culebrenses es una de las preocupaciones del personal médico que mudó la sala de emergencias del hospital de Culebra a la Escuela Ecológica, que servirá como único refugio aquí.

“En estos eventos, los pacientes que tienen historial cardiaco son propensos a infartos… los asmáticos se exacerban por estrés”, comentó Rhode Vélez, supervisora de enfermeras del centro de salud de Culebra.

Vélez dijo que en la sala que habilitaron esta mañana en la escuela atenderán no solo a los refugiados, sino a toda persona con necesidad de atención de urgencia en el municipio.

Explicó que la mudanza temporal se debe a que el techo de la sala en el hospital no es seguro.

Para que la escuela y los servicios médicos puedan funcionar adecuadamente, era necesario traer una batería. Pero como ya no había viajes del ferry, la unidad de FURA de la Policía tuvo que ser activada y entrada la tarde un empleado trabajaba en la instalación.

Mientras, la directora de la escuela, Dimary Ramos Curbelo, indicó que el refugio, aunque se suponía que abriera mañana en la mañana, pudiera hacerlo esta noche porque varias personas se han acercado mostrando interés en llegar antes.

Asimismo, explicó que ajustaron el uso de la escuela, pues ya no usarán la cancha como en otras ocasiones. Señaló que, aunque cuenta con la certificación del Departamento de la Vivienda, su techo en zinc galvanizado nunca se ha probado con un huracán de gran fuerza como Irma, así optaron por usar los salones con techos de concreto.

“Es la primera vez que paso un huracán en Culebra. Soy de Comerío y los vientos también soplan fuerte. Pero aquí estamos en un área de la costa y saber que todo el mundo se preocupa por nosotros, pues me preocupa más porque sé que somos el primer municipio que recibirá el huracán”, expresó Ramos Curbelo.

“Me preocupa la seguridad de las personas. Si requieren un refugio, que lleguen, porque como se ve en el mapa, asusta”, agregó.

Ese miedo no lo pudo ocultar Wanda Arizmendi. Mientras hacía compra en el colmado Milkas, acompañada de sus dos hijas, no podía evitar el recuerdo del huracán Hugo yde otros fenómenos que han azotado su comunidad.

“Demasiado… demasiado de preocupada, porque cuando Hugo… Madeline… y ahora de nuevo”, manifestó Arizmendi. “Fue algo feo”.

“Vamos (a estar) en familia en un refugio. La casa no es segura, de madera”, añadió.

Para el paso de Hugo, una gran cantidad de hogares en Culebra eran de madera, lo que provocó que las consecuencias fueran más devastadoras.

Según el alcalde culebrense, William Solís, actualmente hay cerca de un 38% de casas en madera, muchas de las cuales tienen parte de su estructura en cemento.

En el caso de la misma alcaldía, que está frente a la bahía, intentaban asegurar las ventanas con paneles de madera, pues la compañía que se llevó el contrato de las tormentera “no tuvo tiempo suficiente para ponerlas”.

No obstante, más allá de Culebra, que no tiene áreas inundables – aparte de cuánto azoten las marejadas, lo más que le preocupa a Solís son los estragos que eviten en la “Isla Grande” el transporte de suministros después que pase la tempestad.

“Que se afecten las líneas aéreas, que estemos desconectados de la Isla Grande”, abundó. “Ahí no se puede hacer nada. No se saben los daños que se van a hacer”.

“Lo importante es que la gente sepa que podemos estar incomunicados”, expuso.

Los viajes en lancha están suspendidos hasta nuevo aviso y los vuelos se reanudarían el viernes, si no hay daños mayores.

Los últimos vuelos salieron hoy de regreso a la Isla Grande. Varios grupos de turistas llegaban al aeropuerto buscando acomodo, pues algunos fueron cancelados.

Uno de los que salieron fue una pareja de turistas, quienes tenían planificado estar en Culebra hasta el sábado.

“Sabíamos que había algo por ahí, pero no sabíamos hacia dónde iba. Así que probamos suerte… y aquí estamos”, comentó la mujer, quien se identificó como Casey.

“Tenemos un hotel en San Juan y después nos vamos en el primer vuelo que nos lleve a cualquier lugar del mundo mañana en la tarde”, añadió. “Somos de Nueva Inglaterra (en Estados Unidos) y hemos estado en tormentas, pero nunca (en un huracán categoría 5). Sí, da un poco de miedo”.

Solís resaltó que, al menos, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados le informó que las cisternas “están llenas”.

“En cuanto a energía eléctrica, tenemos para reparar todos los servicios de electricidad. Lo que no tenemos es la mano de obra. Ahí todos nos vamos a unir todos para dar el servicio”, dijo Solís

Frente a la alcaldía, Luz Rivera sacaba cajas de su casa, cuyo frente queda sobre la bahía.Con un tono de resignación mezclado con optimismo, Rivera dijo saber a qué se expone su casa, en la que vive desde que se mudó a Culebra, a donde llegó en primera instancia para trabajar como voluntaria tras el paso de Hugo.

“Sé que lo que viene es bien fuerte. Sé que vivo en el agua. Es la ventaja cuando las cosas están buenas, pero ahora están malas”, manifestó Rivera, quien pasará el ciclón en la casa de una amistad alejada del mar.

“Estoy sacando lo de valor: las fotos de la familia, sacando una muda de ropa y poner las cosas en bolsas lo más alto que puedo, pero serán pérdidas materiales y lo sabemos”, afirmó. “Son como 18 horas y después sale el sol. Vamos a pensar positivo”.

Por el posible impacto del huracán Irma sobre Puerto Rico, endi.com es de libre acceso para todos los usuarios.

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